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sábado, 5 de diciembre de 2009

Urban Violence and insecurity

Cuando la autora Caroline O N Moser habla de su sitaución en los suburbios de Guayaquil Ecuador, no pude evitar recordar y encontrar similitudes entre lo que decía de Ecuador y lo que sucede en nuestro país entorno a la violencia.
A lo largo de post's pasados hemos visto diversos prolemas que afectan a las ciudades modernas o a las grandes ciudades del mundo y sin duda uno de los temas principales en la agenda de toda ciudad es el concerniente con la violencia.
Ya lo adelanté en el ejercicio de los índices de criminalidad violencia y marginación de la ciudad de México, el asunto de la violencia es muy complejo, de hecho es multidimensional y por tanto su solución debe ir en el mismo sentido es decir, el tema de la violencia como un tema exclusivo de pobreza por ejemplo es solamente ver una cara de una moneda con muchas caras y es justamente por eso que la gran mayoría de las políticas públicas enfocadas a reducir la pobreza, como PROCAMPO, Programa 3x1 de Apoyo a familias de Migrantes, y los programas de SEDESOL fallan, ya que piensan que con solo hacer transferencia de dinero a los pobres, se va a acabar la pobreza.
El vínculo entre pobreza y violencia es claro, aunque no por eso podemos afirmar que sea una generalidad, es decir, la mayoría de los casos de violencia presentan generalidades y la pobreza es una de las más recurrentes, pero de eso a decir que los pobres son violentos por naturaleza o más violentos que otras clases sociales superiores eso es una mentira.
Si hablamos de pobreza, hablamos también de falta de oportunidades laborales, si hablamos de estas últimas, necesariamente nos remitimos a una falta de educación y así nos podemos seguir, la verdad es que todo esto es un círculo vicioso en el cual desgraciadamente no podemos encontrar ni el inicio ni el fin y aún no nos quedan claras muchas de las partes del círculo, eso es lo que sucede cuando analizamos estos temas, que carecemos de las herramientas metodológicas para determinar de dónde surge el problema o qué consecuencias tiene.
A este respecto la autora hace un esfuerzo por encontrar justo estos puntos en el tema de la violencia y elabora un cuadro sumamente útil para entender la violencia como un proceso y sus consecuencias en la sociedad.
Cabe mencionar que me parece muy interesante que también aborde la violencia de Estado ya que muchas veces tendemos a no clasificarla como violencia por un afán de clasificación Weberiano de la violencia legítima, si bien este concepto tiene su fundamento en la teoría general del Estado y tiene su origen en la conformación del Estado-Nación como una de las instituciones encargadas de proteger a los ciudadanos, a veces perdemos de vista que esta violencia tiene límites y que cuando se excede de ellos estamos hablando de otro tipo de violencia.
Los tipos de violencia que la autora señala son:
  • Política
  • Institucional
  • Económica
  • Económica/Social
  • Social
Del tipo político, la autora lo asocia desde Enfrentamientos entre Partidos Políticos hasta las Guerrillas.
En el tipo institucional me llamó mucho la atención que incluso habla de la violencia física y psicológica de médicos y maestros de los sistemas de salud y educación estatales y esta violencia también abarca la violencia de la que hablé antes: la violencia "legítima" más allá de los límites.
Y es que es cada vez más común que se den casos de abusos de poder y asesinatos por parte de policías y militares, sobretodo en el contexto de la lucha contra el crimen organizado que se lleva a cabo en nuestro país. Estos abusos también deben ser condenados pues a pesar de que hay un marco jurídico que prevé estos casos, no siempre la ley es tan imparcial cuando se trata de agentes del propio Estado.
En la violencia económica entra el crimen organizado, los intereses de empresas y por último el "crimen tradicional" de ladrones y asesinos "individuales" por llamarlos de alguna forma.
Dentro del Económico/social, obviamente es la combinación de ambos, es cuando la sociedad se organiza para defender sus propiedades, o su territorio por medios violentos, es así como surgen bandas de pandilleros, o asociaciones en pro de tomar la justicia por sus propias manos.
Por último la violencia social que es una violencia más íntima, más casera, porque esta se da entre individuos, generalmente son los casos de violencia intrafamiliar los que predominan en este tipo de violencia.
Como mencioné antes, gran parte de la violencia sexual (violaciones, abusos, golpes, etc.) son llevado a cabo por la pareja sentimental de la víctima.
De todos los tipos anteriores podemos sacar como conclusión que la violencia no sólo es multifactorial sino que también tiene repercusiones en muchísimos sectores de la vida diaria de las ciudades, también que el problema de la violencia no tiene una solución sino que más bien tenemos que buscar soluciones integrales en distintas áreas.
Vuelvo al punto en el que tenemos que buscar solucionar los mínimos de bienestar y podremos cambiar muchos aspectos de la violencia y el crimen.
Saludos.

Indicadores de violencia y criminalidad en México

Actualmente vivimos en una de las ciudades más grandes del mundo (México D.F.) y en ella no pueden sino suceder toda una serie de distintos fenómenos sociales, sin embargo uno de los más penosos es el que tiene que ver con la violencia y algunos de sus derivados.
Si bien esto no es privativo de la Ciudad de México (pues me atrevería a decir que todas las grandes ciudades del mundo experimentan en menor o mayor medida algunos de estos fenómenos), la realidad es que D.F. es una de las ciudades con mayores índices de criminalidad y de violencia del mundo, esto lo digo porque no conozco persona que no conozca o haya vivido algún crimen o hecho violento, desde secuestros, violaciones, robo con violencia (no entiendo como un robo se puede llevar a cabo sin violencia pero bueno, así están tipificados), robo a casa habitación, asesinatos, etc. Si hablamos de que esta es una ciudad con más de 20 millones de habitantes (incluyendo al área conurbada) nos podremos dar cuenta de que en cuanto a percepción todos esos 20 millones han estado en algún momento vinculados con alguno de los hechos que relaté antes.
Justamente es en este contexto que René Jiménez Ornelas (investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM), se decidió a investigar las cifras relacionadas con criminalidad y en su investigación llamada "La cifra Negra de la Delincuencia en México: Sistema de Encuestas sobre Victimización", se dedica a recopilar información respecto a estos fenómenos, mediante la aplicación de encuestas a mas de 3,000 personas, la mayoría (cerca de 2,000) en la ciudad de México.
Algunos de los resultados que arrojaron estas encuestas fueron:
Los delitos que ocurren con mayor frecuencia son: Robo o asalto a personas (52.3% de los encuestados), la diferencia es notoria respecto a otros delitos como Robo de autopartes (10.5%); Robo de autos (4%), llamó mi atención el hecho de que uno de los índices que mencionaron las personas encuestadas fuera el de Abuso de autoridad con un 7.1%, esto lo digo porque generalmente asociamos violencia con personas comunes y corrientes, mientras que no recordamos que incluso la autoridad (que debería protegernos) también incurre en actos violentos. Sin embargo regresando a las encuestas, otro punto es que los delitos sexuales dentro de la encuesta, cuentan con valores muy pequeños, sin embargo habrá que reconocer que esto no se debe a una baja incidencia de los mismos, sino que este tipo de respuesta se puede dar por miedo a los agresores (cerca del 70% de los casos de delitos sexuales en contra de mujeres como violaciones o incluso de violencia o maltrato contra ellas se da justamente por su pareja sentimental, llámese esposo, novio, cónyuge, etc., esto según el Instituto Nacional de las Mujeres), o incluso por pena ya que estos delitos no sólo dejan huellas físicas sino también psicológicas, las cuales no son tan fáciles de sanar y tampoco son fáciles de expresar para las mujeres, así que la baja incidencia (según la encuesta) puede ser malinterpretada.
Otro aspecto muy importante a la hora de hablar de índices de violencia y criminalidad, sobre todo cuando se manejan cifras "oficiales" (oficiales porque provienen de las autoridades), es la cada vez mayor incidencia a la "No denuncia", y es que nuestro país tiene una cultura de no denunciar, que podría estar perfectamente justificada ya sea por miedo a los agresores pero aún más por la ineptitud y lentitud de las autoridades, hoy en día un juicio incluso de un choque con daños a terceros (lo sé por experiencia) puede llevar 2 o 3 años, ahora uno de violación o robo con violencia o cualquier otro incluso puede llevar más; el otro punto, el de la ineptitud, también podría relacionarse con la corrupción ya que muchas veces es la propia autoridad la que comete los crímenes o que encubre a los criminales, por esta y muchas otras razones, según las encuestas antes mencionadas, en todo el territorio nacional los índices de No denuncia sobrepasaron el 50%, siendo la zona del Valle de México y la Ciudad de México los de mayor porcentaje con 73.6% y 71.9% respectivamente.
Ahora bien, de algunos de los datos que he mencionado, ¿cuáles son las consecuencias? Principalmente los datos de inseguridad nos arrojan que cerca del 96% de las víctimas de algún crimen, han dejado de hacer alguna actividad debido al miedo, entre las actividades más citadas son llevar dinero en efectivo, usar joyas o incluso salir de noche.
Las cifras anteriores nos sirven perfectamente para ejemplificar que la violencia atenta contra la libertad y en específico contra las libertades individuales de los ciudadanos, prohibiéndoles incluso salir de sus hogares a ciertas horas, esto es como un toque de queda psicológico que desgraciadamente ha ido en aumento con el paso del tiempo.
Sin embargo ¿porqué surge la violencia, el crimen, etc.? La respuesta podría llevarnos años y años de discusiones (de hecho es una pregunta incontestada), sin embargo sí podemos identificar ciertas generalidades que provocan índices de violencia mayores en determinadas zonas del planeta, al respecto durante todo el curso hemos visto diversos ámbitos de las ciudades (porque es justamente en los centros urbanos donde se presentan los mayores índices de criminalidad y violencia al rededor del mundo), y sobre estos temas podemos sacar conclusiones sobre porque ciudades como la de México tienen tales tazas de violencia.
Como se vio en la lectura de Sophie Body-Gendrot las grandes generalidades que encontró como constante de la violencia son: Pobreza, Heterogeneidad (de cualquier tipo desde grupos de referencia, étnica o racial) e, inestabilidad residencial.
Cabe mencionar que si bien las anteriores son generalidades que se encuentran en la mayoría de los delincuentes, esto por ningún motivo significa que sean condiciones que determinen automáticamente la criminalidad, al respecto también Body-Gendrot, cita un estudio hecho en barrios negros de Estados Unidos, donde se veía que si bien había patrones generales que determinaban que había barrios más "peligrosos" que otros, el factor que determinaba esto no era la pobreza si no más bien la heterogeneidad.
Ahora bien un tema que no he abordado y que se relaciona mucho con los índices de criminalidad es el del crimen organizado, que es otra variante de los indicadores de criminalidad y que supera por completo lo analizado en párrafos anteriores, lo anterior porque el crimen del que hablaba antes es más bien un crimen más "individual" por llamarlo de algún modo, es un crimen que responde a la falta de oportunidades que existe en ciudades como la de México, ciudades que desde mi punto de vista han quedado rebasadas en la distribución de la riqueza y la correcta distribución de los servicios, sin embargo esto no es endémico de aquí sino que este fenómeno se da en las principales ciudades del mundo, producto de un sin fin de factores que pueden ir desde políticas que han afectado fuertemente la producción del campo (provocando las migraciones del campo a la ciudad), una búsqueda de mejores oportunidades que aparentemente brinda la ciudad o; simple y sencillamente por falta de oportunidades dentro de los centros urbanos más pequeños a otros más grandes (como podría ser la migración hacia las ciudades de Estados Unidos). Pero regresando al tema de crimen organizado, como dije este tiene otras motivaciones e incluso está regulado por las dinámicas del mercado mundial, es decir, obedece a otra lógica, trascendiendo a los terrenos de la Seguridad Pública y Nacional.
A este respecto como he mencionado en anteriores ocasiones, la lucha contra el crimen organizado ha cobrado relevancia en nuestro país debido a la política federal de lucha frontal contra estos grupos, lo cual, lejos de resolver el problema ha provocado índices de violencia terribles y nunca antes vistos, llevando la violencia y el crimen a lugares donde no existía tanta prevalecencia del crimen.
Si bien los temas antes expuestos son preocupantes, también debemos entender que tienen orígenes más o menos comunes, siendo la marginación y la exclusión, dos muy recurrentes, mientras el Estado (sea cual fuere, mexicano, brasileiro, colombiano, etc.) siga sin poder proveer al grueso de su población los mínimos de bienestar (Alimento, Salud, Educación, Vivienda, Energía, etc.) seguiremos viviendo más migración a ciudades que hace varios años que no la soportan, generando mayor exclusión (como asentamientos irregulares, cinturones de pobreza, slums, favelas, etc.) y seguiremos fabricando miseria y marginación que juntos son un excelente caldo de cultivo para el crimen y la violencia. Sólo políticas públicas orientadas a solventar estos asuntos podrán reducir los índices de criminalidad y no luchas sin fin y sentido contra el crimen organizado como piensa el Gobierno Federal.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

The Dangerous Others Sophie Body-Gendrot

El texto comienza relatando una experiencia personal de la autora: fue llamada para ser jurado en tres casos, para ella la violencia y el crimen tenían un significado y después de ser jurado cambió mucho esa visión, relata que no es tan fácil juzgar a alguien una vez que se conocen las motivaciones que llevaron a alguien a cometer un crimen.
Muchas veces hacemos juicios maniqueos sobre los criminales, pero muchas veces al conocer sus motivaciones ya no nos sentimos tan diferentes a ellos y tal y como lo dice la autora, quizá nosotros podamos haberlo hecho de no ser porque estamos protegidos (es decir, el Estado vela por nosotros, no estamos excluidos).
Existían generalidades en estos tres casos: pobreza, marginación, exclusión y venían de la periferia, todos esto nos lleva a pensar que la exclusión conduce a la violencia, sin embargo tendemos a generalizar la violencia, esto según el autor es culpa de los medios, que usan indistintamente los términos crimen, desorden, disturbios, violencia, delincuencia y muchos otros más, el uso de términos similares hace que todas las cosas parezcan lo mismo.
Sin embargo la violencia más que un concepto es una combinación de situaciones conectadas entre sí pero que a la vez no pueden ser comparadas.
La violencia niega las aspiraciones de todos a la inviolabilidad, a la protección, a la dignidad y a la justicia es decir la violencia excluye.
En un estudio que realizaron Shaw y McKay, analizando el crimen en Chicago entre 1900 y 1930, encontraron 3 factores que son generalidades del crimen:
  • Pobreza
  • Heterogeneidad (racial o étnica)
  • Inestabilidad Residencial
Obviamente estas son generalidades pero no significa que si una persona cumple con estas 3 características tenga que ser un criminal, tenderá a, pero no es una regla.
Para mí fue muy revelador la parte de la heterogeneidad ya que según esos estudios, lo que tiende más a provocar el crimen es la inestabilidad que causan en determinados entornos sociales los "newcomers" lo nuevos en el barrio.
La explicación que yo encuentro es que en un determinado lugar (que cumple con las características de pobreza, marginación y exclusión), los "nuevos" generan inestabilidad quizá por una sensación de que quitan las pocas oportunidades que existen.
Aquí el problema es que las dinámicas de migración hacia los principales centros urbanos provoca esta violencia, es por ello que podemos entender claramente que ciudades como la de México tengan rangos de criminalidad más altos que los del promedio nacional.
Aunque también hay que reconocer que la violencia es inherente al ser humano y actualmente la violencia se está configurando como una nueva forma de construir nuevos ritos cada vez más peligrosos para poder integrar gente a la sociedad.
El problema con la violencia es que se está volviendo normal, entendiendo por normalidad al proceso que describe Foucault en su libro "Los Anormales", es decir, la violencia se va volviendo cada vez más normal para la Sociedad, a tal punto que hoy escuchar sobre descabezados, encajuelados, narcomantas, ritos y demás cosas, ya no asusta y en la medida en que la violencia se vuelve normal, la cohesión social se ve afectada.
Claro que también podemos entender la violencia como producto de las condiciones a las que orilla la falta de políticas públicas de desarrollo de parte del Estado, en ese sentido la violencia puede llevarnos a nuevos a la creación de una nueva forma de organizarnos como Nación, como Estado, como Mexicanos, recuerden que este país tiende a "encenderse" cada 100 años jajajaja.
Ya más en serio, el actual clima de violencia nos indica en que posición se encuentra la política social urbana (en un estado deplorable), es decir, en este momento están todas las condiciones para que violencia pulule de la manera en la que lo está haciendo y la única respuesta aparente del Estado, es más violencia.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Drug Markets and Urban Violence

La pregunta que se hacen los autores es sencilla: ¿Si atacamos la violencia urbana, se reducen los mercados de drogas? y viceversa.
Otro de los grandes problemas que enfrentan las ciudades contemporáneas es el de la violencia y el tráfico de drogas está fuertemente ligado a esta.
Desgraciadamente América Latina es de las zonas más afectadas por el tráfico de drogas en el mundo, en el caso específico de México el problema es sumamente grave teniendo como vecino a uno de los países con mayor consumo de drogas en el mundo, esto ha generado índices de violencia nunca antes vistos, a tal grado que hoy por hoy en México, la llamada lucha contra el crimen organizado ha "dado" más muertos que la guerra en Afganistán. No sé si sea cierto (no lo dudo), pero una de las frases de campaña del PSD era que México era el país sin guerra civil con más muertos en el mundo.
Regresando a la lectura, esta muestra el caso central de Rio de Janeiro y la lucha que se hizo en contra del tráfico de drogas, caso muy similar al que vivimos actualmente en México.
Sin duda la inequidad, la falta de oportunidades y la exclusión social, son causas directas de que el crimen organizado sea alimentado año con año de nuevos reclutas, sin duda también el mercado de las drogas ha ido evolucionando, pasando por varias etapas de desarrollo que más o menos pueden ser identificadas.
En el caso Brasileño lo relaciono mucho con la lectura de Ciudad de dios de Bülent Diken, en el sentido en que el crimen y en especial el asociado a drogas ha pasado por tres etapas: de "inocencia", "excepción intermitente" y "excepción como normalidad", según el caso, en Brasil se llegó al punto de la excepción como normalidad, esto debido a políticas públicas mal implementadas en cuanto a seguridad pública se refiere, corrupción, complicidad entre criminales y autoridades, etc.
Algo muy similar al caso mexicano, sin embargo en nuestro caso, le podemos sumar que la lucha contra el crimen organizado ha costado no sólo miles de vidas humanas de los dos bandos (si es que existen esos dos bandos) sino que también ha costado varios millones de pesos que bien podrían ser utilizados para otras cosas, como combate a la pobreza, desarrollo de comunidades marginadas, etc., en nuestro caso la violencia ha aumentado con el combate a los mercados de drogas, entonces cuál es la solución, desde mi punto de vista la solución debería ser la negociación.
En otros países con similares problemas como Colombia e Italia, la solución fue negociar, sin embargo con el gobierno "tan institucional" que tenemos hoy en día eso es imperdonable. Las cifras ahí están, todos los días hay más muertos, cada vez más escala la violencia en nuestra vida diaria y lo peor de todo es que el problema no se resuelve (ni se resolverá de esa manera) y nosotros como ciudadanos, cada vez más lo vemos como algo cotidiano. Nos tenemos que preocupar por que al fin y al cabo está muriendo gente y generalmente la gente que muere es o fue víctima de la exclusión en cualquiera de sus formas (pobreza, falta de trabajo, etc.) por lo tanto nos tenemos que preocupar de esas cosas.
Es decir, el problema del crimen organizado tiene una solución y esta está en fortalecer las políticas de desarrollo, en fomentar que todas las personas tengan los mínimos de bienestar que debe proveer el Estado, ahí está la solución al conflicto, no generando más violencia en una guerra sin sentido.